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Síntomas de la intolerancia a la fructosa

Síntomas de la intolerancia a la fructosa

Cada vez es más la gente que presenta intolerancias o alergias a distintos componentes y alimentos. Una de estas intolerancias es a la fructosa, un azúcar presente en la fruta que, ante la incapacidad del organismo para absorberla, fermenta en el colon y causa desagradables síntomas y molestias.

A pesar de que sus síntomas son notorios, hay mucha gente que padece de esta intolerancia y no es consciente de ello, atribuyendo sus molestas a otras causas. Es por eso que en unCOMO te traemos este artículo para que sepas capaz de detectar qué le sucede a tu cuerpo si es incapaz de absorber la fructosa ¿Conoces cuáles son los síntomas de la intolerancia a la fructosa? A continuación te los explicamos.

Síntomas de la intolerancia a la fructosa

Depende de la persona, de su salud general, de la edad y de otros condicionantes, los síntomas de la intolerancia a la fructosa pueden ser distintos. Algo que hay que tener presente es el grado de intolerancia que tenga la persona, así como si tiene sensibilidad intestinal. Esto explica porqué personas que tienen mucha más intolerancia que otras, notan mucho menos los síntomas que otras que no tienen tanta intolerancia. La respuesta es que las segundas, si tienen sensibilidad intestinal y problemas digestivos como el síndrome del colon irritable, no hacen otra cosa que acentuar sus molestias.

No obstante, sí que podemos clasificarlos entre los que se presentan en la mayoría de los casos y los que son más específicos. A continuación te enumeramos los síntomas de la intolerancia a la fructosa:

  • Dolor y distensión abdominal.
  • Gases.
  • Ruidos y movimientos del estómago.
  • Diarreas frecuentes.
  • Náuseas y vómitos.
  • Dolor de cabeza.
  • Estreñimiento -dependiendo del paciente-.
  • A causa de las diarreas frecuentes y de la acidez de las haces puede derivarse otras complicaciones como escozor al evacuar o eritema perianal.

A diferencia de otras intolerancias los riesgos de desnutrición o de pérdida de peso no son muy probables, aunque si que se puede dar un retraso en el crecimiento y desarrollo en algunos niños que sean muy intolerantes.

Así como lo son los síntomas, también es variable el tiempo que tardan estos en aparecer, pues depende del tiempo que tarde el organismo de cada paciente en transportar la fructosa hacia el colon, es decir, de la velocidad de digestión.

En aquellas personas que tengan una digestión rápida, en apenas 30 minutos después de la comida ya pueden empezar a notar los primeros síntomas de la intolerancia a la fructosa, pero en otros casos estos pueden no aparecer hasta las 3 o 4 horas.

Qué es la intolerancia a la fructosa

La fructosa es un monosacárido, levulosa o azúcar presente en las frutas y la miel. A diferencia de la glucosa o la sacarosa, este producto contiene muchas menos calorías, razón por la cuál a partir de los años 70 se empezó a comercializar como edulcorante apto para personas diabéticas o para gente que estaba siguiendo una dieta adelgazante.

Con intolerancia a la fructosa nos referimos a los síntomas que sufren esas personas cuyo organismo es incapaz de absorber este azúcar correctamente. El resultado es que la fructosa no absorbida sigue su camino por los intestinos hasta llegar al colon, lugar donde las bacterias intestinales hacen su trabajo de fermentación. Al fermentarse en el colon la fructosa libera gases como el dióxido de carbono, el hidrógeno o el metano, aunque también libera agua y ácidos, lo que provoca estos molestos síntomas en la persona.

Causas de la intolerancia a la fructosa

La intolerancia a la fructosa es el nombre con el que englobamos todas las consecuencias derivadas de la malabsorción de la fructosa. ¿Pero qué es la malabsorción y por qué se produce? La respuesta hay que buscarla en la genética.

Algunas personas presentan una carencia en el transportador intestinal de la fructosa, una proteína que debe estar en los cepillos de las células intestinales que tiene la función de absorber la fructosa hacia el torrente sanguíneo en su paso por los intestinos.

El resultado es que cuando ingieren fructosa, principalmente a través de la fruta, este elemento hace todo el camino a través del estómago e intestinos, pero a diferencia del resto de nutrientes, el cuerpo es incapaz de absorberlo y sigue hasta llegar al colon. Una vez allí, cuando empieza a fermentar, causa los síntomas de la intolerancia a la fructosa que el paciente siente como molestias.

Este artículo es meramente informativo, en unCOMO no tenemos facultad para recetar ningún tratamiento médico ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a acudir a un médico en el caso de presentar cualquier tipo de condición o malestar.

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