Compartir

Por qué no podemos hacernos cosquillas a nosotros mismos

 
Por Brian Calvo Sánchez. Actualizado: 3 diciembre 2019
Por qué no podemos hacernos cosquillas a nosotros mismos

Las cosquillas son una excelente forma de hacer reír a un amigo, una pareja o cualquier ser querido. El vínculo establecido con la otra persona se fortalece con este tipo de detalles. La vida suele tener momentos complicados en los que es difícil ser feliz, por lo que una buena actitud y una sonrisa son las mejores aliadas para ahuyentar las malas vibras cada vez que tengamos la oportunidad.

Así, las cosquillas son una excelente forma de sacarle una sonrisa a una persona que quieres, ¿pero podría funcionar con nosotros mismos? Lamentablemente, no podemos aprovecharnos de los beneficios de la risa haciéndonos cosquillas en nuestros puntos débiles. En esta ocasión, en unCOMO te contamos por qué no podemos hacernos cosquillas a nosotros mismos y por qué es tan fácil hacer reír a los demás con ellas.

También te puede interesar: Por qué tenemos cosquillas

¿Es posible hacernos cosquillas?

Una de las razones por las que las cosquillas son efectivas cuando vienen de alguien más es porque no te las esperas. Sin previo aviso, el contacto es inesperado y pone nuestros sentidos en alerta. Además, tampoco puedes predecir dónde te tocarán, por lo que la incertidumbre es aún mayor.

El problema es que el contexto es muy diferente cuando pretendes hacerte cosquillas a ti mismo. El cerebelo es la parte del cerebro encargada de gran parte de nuestra habilidad motriz y, cuando decides moverte, este genera una imagen previa de cómo se verá y se sentirá el movimiento antes de llevarlo a cabo. De esta forma, es prácticamente imposible sorprenderte con tu propio contacto, puesto que ya sabes cómo pasará, cómo se sentirá y cuándo lo detendrás.

¿Y qué tal si probases con otro objeto que no fuera tu mano? Si intentaras hacerte cosquillas con objetos como una pluma, podrías sentir un leve cosquilleo, pues es cierto que no puedes predecir la sensación. No obstante, sigues siendo capaz de predecir el movimiento, por lo que el contacto con tu piel no te causará sorpresa, alerta ni esa sensación de incertidumbre ante los estímulos externos que no puedes controlar.

Ahora, ¿existe alguna forma de engañar al cerebro para hacernos cosquillas? La verdad es que sí, pero no de forma muy práctica.

Por qué no podemos hacernos cosquillas a nosotros mismos - ¿Es posible hacernos cosquillas?

Los trastornos mentales y las cosquillas

Algunas personas podrían hacerse cosquillas a sí mismas si sintieran que no cuentan con el control de su propio cuerpo. Por ejemplo, se ha registrado que los pacientes con ciertos tipos de esquizofrenia pueden hacerse cosquillas a sí mismos durante períodos de alucinación, pues sienten que los movimientos de su cuerpo no son propios y, por tanto, no pueden predecirlos.

Incluso si en términos prácticos, es el esquizofrénico quien hace los movimientos, la percepción del yo se distorsiona y la persona deja de identificar sus acciones como decisiones conscientes. Esta es la principal diferencia entre las personas que sufren este tipo de alucinaciones y el resto de la población. Y es que el cerebro se adapta a las experiencias y al entorno, sabiendo diferenciar entre las sensaciones procedentes de un acto propio y las que tienen su origen por algún elemento externo.

Engañando al cerebro: experimentos con cosquillas

Sarah-Jayne Blakemore, del University College de Londres[1], ha realizado experimentos para descifrar el funcionamiento del cerebro mientras las personas intentaban hacerse cosquillas con el objetivo de encontrar una forma de engañarlo.

Para conseguirlo, el equipo creó una máquina con la que los sujetos del estudio podían expulsar una espuma en la mano para hacerles cosquillas. Seguidamente, los investigadores cambiaron el tiempo de reacción de la máquina para que no coincidiera con las predicciones hechas por las personas. Los resultados determinaron que, entre más impredecible era el tiempo de emisión de la espuma, los sujetos eran capaces de sentir más cosquillas.

Esto se debe a que la imagen creada por el cerebelo del movimiento ya no coincide con lo que sucede en la realidad. En consecuencia, la espuma sorprende al cerebro y ocasiona una reacción más fuerte en el cuerpo.

Si quieres conocer más acerca de la naturaleza de las cosquillas y sus efectos en el cuerpo, no dudes en visitar nuestro artículo Por qué tenemos cosquillas.

Beneficios de las cosquillas

Los humanos no son la única especie que conoce las cosquillas. Algunos animales como los chimpancés y los gorilas también las practican como un juego especialmente extendido entre sus crías. Además, tal como en el ser humano, los grandes simios no consiguen hacerse cosquillas a ellos mismos.

La risa y el contacto físico tienen una función social muy importante en los humanos, razón por la cual las cosquillas son tan populares entre amigos y seres queridos. Al reír y compartir sensaciones, las personas mejoran sus relaciones y liberan tensiones. También por esta razón, es difícil hacernos cosquillas a nosotros mismos, pues si lo intentamos, falta el elemento social y el objetivo del acto se pierde.

La etapa más sensible a sentir cosquillas es la infancia. Los padres aprovechan este juego para relacionarse con sus bebés con diversión. Seguramente muchos lo habrán hecho por entretenimiento, pero la verdad es que son muchos los beneficios de las cosquillas. Estos son algunos:

  • Favorecen al desarrollo de los sentidos.
  • Potencian las habilidades sociales.
  • Fortalecen la relación familiar.
  • Mejoran el estado anímico.
  • Crean un entorno en el que predomina la alegría.
Por qué no podemos hacernos cosquillas a nosotros mismos - Beneficios de las cosquillas

Este artículo es meramente informativo, en unCOMO no tenemos facultad para recetar ningún tratamiento médico ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a acudir a un médico en el caso de presentar cualquier tipo de condición o malestar.

Si deseas leer más artículos parecidos a Por qué no podemos hacernos cosquillas a nosotros mismos, te recomendamos que entres en nuestra categoría de Salud de la Familia.

Referencias
  1. Blakemore, S (s/f). Research summary. Publicado por: Institue of Cognitive Neuroscience, UCL. Consultado el 13/11/19. Disponible en: https://www.ucl.ac.uk/icn/people/sarah-jayne-blakemore

Escribir comentario sobre Por qué no podemos hacernos cosquillas a nosotros mismos

¿Qué te ha parecido el artículo?

Por qué no podemos hacernos cosquillas a nosotros mismos
1 de 3
Por qué no podemos hacernos cosquillas a nosotros mismos

Volver arriba