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Cómo reconocer el trastorno dismórfico corporal

Por María José Roldán. Actualizado: 16 enero 2017
Cómo reconocer el trastorno dismórfico corporal

El trastorno dismórfico corporal es un trastorno más frecuente de los que nos pensamos, y aunque según los datos afecta al 1% de la población, este porcentaje va en aumento. También es frecuente que haya personas que lo padezcan y que no lo sepan. Suele aparecer en la niñez o en la adolescencia y habitualmente llega hasta la edad adulta. Es importante detectarlo para superarlo, sobre todo en la infancia y en la adolescencia para que no genere un desequilibrio emocional.

Las personas con este trastorno tienen una preocupación en demasía e injustificada por algún defecto físico que afecta a alguna parte de cuerpo (por ejemplo a los rasgos fáciles, a la forma de los brazos, las piernas, el tamaño de la cabeza, la forma de la nariz, las orejas…etc.). En uncomo.com te queremos orientar a cómo reconocer el trastorno dismórfico corporal o para identificar si puedes conocer a alguien que lo padezca.

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Pasos a seguir:
1

Preocupación fuera de lo normal en padecer asimetrías faciales, los ojos demasiado juntos, separados o caídos, los dientes feos o superpuestos, o problemas en la piel desde lunares, arrugas, venitas, acné, demasiado vello, celulitis, pecas o lunares en exceso…etc.

Pensar que se tiene el cabello escaso, muy fino o muy rizado, o poco fino o poco rizado.

Preocupación por defectos en zonas corporales como la espalda, el abdomen, las caderas, hombros, brazos, senos, nalgas, genitales…

2

Creer que se tiene una estatura muy baja, muy alta o desproporcionada con la media u obesidad. Utilización de prótesis de cualquier tipo o localización porque se piensa que de este modo se “normaliza” su aspecto.

Consideran su aspecto demasiado débil o afeminado en el hombre, o demasiado masculino en el caso de la mujer, así como considerarse feo o desagradable, etc.

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Dentro de los motivos en los que se basa este trastorno, entre las mujeres, el más habitual es el de la obesidad (localizada o generalizada) y los defectos de la piel, recurriendo con frecuencia a tratamientos y cirugía estética.

En el caso de los hombres, acusan más a la calvicie, el tamaño de los genitales o la baja estatura. Este trastorno es más frecuente entre las personas solteras que buscan una perfección corporal.

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Este trastorno también puede basarse en un defecto más objetivo, como quizá, una leve cojera. En este tipo de casos, solo se consideraría trastorno si la persona que padece este leve defecto construye a partir de él mismo una idea fuera de lugar de lo que le ocasiona este defecto, como una inferioridad ante los demás, condicionando sus creencias sobre lo que los demás le dan a su defecto. Pensando que los demás le dan la misma o más importancia que le dan ellos mismos, afianzando un poder devastador al trastorno que termina convirtiéndose en el centro de sus vidas, bajando su nivel de autoestima y condicionando su personalidad y estilo de vida.

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Disimular el posible defecto ocupa todo el tiempo, o buena parte. Pasándose horas observándolo de forma repetitiva y obsesiva, viéndolo cada vez más exagerado, más grave y dándole una importancia no real.

Hay que añadir que la preocupación por algo, un defecto en este caso, con la autoestima baja o el estado de ánimo bajo, provoca una distorsión de la realidad, la percepción se altera y se tiende a dramatizar y a enfocar el problema desde una perspectiva pesimista. Esto puede ser peligroso, porque en este tipo de personas su estado de ánimo varía dependiendo de cómo vean el defecto e influye en la percepción de uno mismo sintiéndose avergonzados y sintiéndose desesperados negándose a que nadie les vea. Con todo esto, son capaces de evitar citas o dejar de acudir a la escuela, al trabajo o a cumplir con otras obligaciones.

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Pedir ayuda a especialistas o profesionales relacionados de un modo u otro con el mundo de la estética. Consumir productos cosméticos y sustituir unos u otros si no convence los resultados o parecen ineficaces.

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Otras personas, si no piden ayuda, pueden no mirarse ni al espejo por no soportar verse ya que su defecto les condiciona y les anula, sobre todo socialmente.

También pueden pensar de cara a las relaciones sociales que si estrechan una mano sudorosa causarán repugnancia o que si se ruborizan pensarán que mienten o les delatará su condición emocional. Estas alteraciones sociales pueden derivar en una fobia social.

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Preguntar a las personas más cercanas de forma constante cómo perciben su defecto. Si la respuesta es favorable pueden sentir un consuelo fugaz, si es desfavorable se hunden psicológicamente. Si las personas de su alrededor les dicen que dan una importancia excesiva a este defecto, reaccionan enfadándose y sintiéndose incomprendidos. Incluso pueden pensar que los demás sólo les engañan y les consuelan tomándoles por ingenuos.

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La estructura psicológica de una persona que padece el trastorno dismórfico corporal, se resume en que un defecto estético les provoca inferioridad y se avergüenzan lo que muestran de forma ansiosa y depresiva. Este trastorno daña su Yo extendiéndose a todo su ser haciendo que la persona se sienta globalmente inferior.

Por ejemplo si una persona es bella y bonita pero siente que sus orejas feas ya considerará globalmente fea sintiéndose inferior y obsesionándose con que todo el mundo solo ve sus “feas orejas” y lo fea que eso le hace y eso le ocasiona el desinterés de los demás hacia su persona.

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El trastorno dismórfico corporal puede ocasionar problemas familiares y amorosos por las consecuencias que ocasiona este defecto diariamente a la persona afectada. También puede dar problemas a nivel laboral debido a la ausencia en el trabajo. Este trastorno se asocia frecuentemente con trastornos depresivos y de ansiedad.

Este artículo es meramente informativo, en unCOMO no tenemos facultad para recetar ningún tratamiento médico ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a acudir a un médico en el caso de presentar cualquier tipo de condición o malestar.

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Consejos
  • Los libros de autoayuda pueden ser un buen aliado para poder afrontar este trastorno.
  • Conocer a personas afectadas pueden ayudar a superar los sentimientos de vergüenza y depresivos.
  • Anotar frases de pensamientos en una pequeña libreta cuando hay ansiedad, libera la mente un rato de pensamientos negativos.

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