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Cómo aprender a meditar

 
Por Enrique Arriols. 6 marzo 2019
Cómo aprender a meditar

La meditación es una actividad que cuenta con cada vez más adeptos en Occidente y que va ganando popularidad por momentos. No en vano, aunque tenga sus orígenes en ciertas tradiciones religiosas y filosóficas de Asia, se trata de una práctica que resulta útil y beneficiosa para cualquier persona y en cualquier situación, por lo que cada vez son más los interesados en aprender los pasos a seguir para poder meditar.

Si quieres saber cómo aprender a meditar y obtener todos los beneficios de esta actividad a través de unos sencillos pero efectivos pasos, no te pierdas el siguiente artículo de unCOMO.

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Tipos de meditación

Lo primero que debes saber es que existen diferentes tipos de meditación. Sin embargo, a grandes rasgos, podríamos diferenciar dos tipos principales: meditación religiosa o espiritual y meditación laica. La diferencia entre un sistema de meditación y otro depende de los objetivos de la práctica meditativa pero, a pesar de esto, los pasos y procesos a seguir son muy similares. Esto nos demuestra que lo que resulta realmente importante es aprender a meditar, ya que el uso que le quieras dar a posteriori dependerá de tus objetivos particulares como practicante.

Meditación religiosa o espiritual

Se trata de la meditación original y está basada en las tradiciones asiáticas de las religiones de la India (hinduismo y budismo). En este caso, la meditación se lleva a cabo con el objetivo de alcanzar un estado mental superior. En el caso del hinduismo, el objetivo final de la meditación es la unión espiritual del alma individual con el Absoluto, mientras que en el caso del budismo el objetivo de la meditación está enfocado a la superación del apego, lo que lleva al practicante a alcanzar el estado del Nirvana, en el que cesan todas las pasiones, los deseos y el sufrimiento.

Meditación laica

En este caso, el objetivo de la meditación no está motivado por un fin espiritual, sino más bien psicológico. En este caso, el objetivo de la meditación es calmar la mente y alcanzar un estado de paz interior libre de ansiedad. Este tipo de meditación se ha desarrollado sobre todo en países occidentales, donde no existe tradición meditativa asociada a la dimensión espiritual y donde la meditación se entiende como una herramienta que permite mejorar el control y el autoconocimiento de uno mismo. Este estado se manifiesta, también, con elementos físicos cuantificables tales como: descenso del ritmo cardíaco, regulación de la serotonina o la dopamina, etc.

Cómo aprender a meditar - Tipos de meditación

Para qué sirve la meditación y sus beneficios

La meditación es una practica que permite mejorar nuestro estado mental y nuestra relación con nosotros mismos. Estos son algunos de los beneficios de la meditación:

  • En primer lugar, cabe mencionar un mayor estado de tranquilidad, ya que la meditación sirve como curación y prevención del estrés.
  • Aquellos que practican meditación destacan, también, la relación de esta actividad con una mejora del autocontrol y la toma de decisiones. Esto se debe a que, al disminuir la presencia de sustancias como el cortisol y la adrenalina, el individuo en cuestión puede actuar de forma más racional que pasional.
  • Pero no todos los beneficios son psicológicos, ya que la practica de meditación también tiene múltiples beneficios físicos concretos y tangibles. Mejora, por ejemplo, el estado de algunas enfermedades relacionadas con el sistema cardiovascular.
  • Así mismo, también se ha vinculado con la reducción de peso. Esta pérdida de peso no se debe en sí a la práctica de la meditación, sino a que esta actividad reduce la ansiedad y, en consecuencia, lleva a los practicantes a reducir la ingesta de alimentos en casos innecesarios.

Si quieres conocer una lista completa de todo lo que te puede aportar esta práctica, te recomendamos que le eches un vistazo a este artículo sobre Cuáles son los beneficios de la meditación para la salud.

Cómo aprender a meditar paso a paso

Aunque existen diferentes formas y métodos de meditación, a continuación te proponemos una lista de diez pasos ideales, especialmente, para principiantes:

  1. Prepara el entorno: lo primero que debes tener en cuenta es que, para meditar, necesitas un entorno adecuado. No es necesario que te alejes hasta una playa desierta o hasta las montañas, pero sí que es recomendable que encuentres un lugar silencioso, con poca luz y ausente de distracciones externas.
  2. Prepárate a ti mismo: es fundamental que no te pongas a meditar con hambre, por ejemplo, o justo después de comer, ya eso te haría distraer fácilmente. Si antes hablábamos de evitar distracciones externas, ahora nos centramos en evitar las internas. Algo que puede ayudarte, sobretodo durante los primeros días, es programar un temporizador que te avise al cabo de 10-15 minutos para que el proceso no te resulte pesado y evites la tentación de mirar el reloj constantemente.
  3. Escoge ropa cómoda y un lugar blando: para poder meditar bien, es necesario sentirse cómodo y no tener prisa. Los cojines "zafu", por ejemplo, están diseñados especialmente para que puedas meditar sentado, aunque un cojín similar podrá cumplir con las mismas funcione. En caso de que quieras meditar tumbado/a, es esencial que lo hagas sobre una colchoneta o alfombra.
  4. La postura adecuada: una vez que hayas preparado todo el contexto y el espacio, debes escoger la postura más adecuada y cómoda para meditar. Existen diferentes posturas, aunque lo más común es meditar sentado en posición de loto o bien tumbado (lo que en yoga se conoce como la postura del cadáver). Ambas posturas son buenas, así que su elección dependerá de cada persona. No obstante, es habitual que con la postura de la flor de loto se duerman las piernas, motivo por el cual si eres principiante, lo más aconsejable es que empieces a meditar tumbado.
  5. Inicia la respiración pausada: una vez hayas adoptado la postura correcta, debes iniciar el proceso intentando adoptar una respiración pausada. Para ello, deja que el aire fluya con naturalidad por tu cuerpo; realiza inspiraciones y espiraciones que sean naturales. La respiración es uno de los elementos más importantes de la meditación, pero también uno de los más complicados debido a la atención que requiere. Para meditar correctamente, la respiración debe ser el centro de atención de tu mente, pero debes evitar modificarla.
  6. Respira con el estómago: cuando hayas adoptado la respiración pausada, céntrala en lo que se conoce como "respirar con el estómago". Esto consiste en dirigir la respiración hacia la parte baja de los pulmones, de tal forma que el diafragma ejerza presión en el estómago y la tripa se hinche y deshinche con cada inhalación y exhalación. Esto permite que la caja torácica permanezca quieta, lo que ayudará en el proceso de relajación.
  7. Deja la mente en blanco: una vez hayas equilibrado la respiración y la hayas dirigido con éxito hacia el estómago, debes intentar dejar la mente en blanco. Este es, probablemente, el paso más complicado de cualquier meditación, ya que la mente siempre está en constante movimiento. Ten en cuenta que "dejar la mente en blanco" es una expresión, ya que no pensar en absolutamente nada es prácticamente imposible. Lo ideal es que centres los pensamientos únicamente en la respiración. Cuando notes que te distraes con otros pensamientos, mantén la calma y redirige la atención a la respiración.
  8. Nota la pérdida de tacto: a medida que la meditación vaya progresando, si esto ocurre como es debido, notarás que el tacto de tu propia piel, así como el peso de tu cuerpo, empiezan a diluirse. Esto se consigue solo en los casos más avanzados de meditación, por lo que seguramente tardarás años en lograr este punto. Esta sensación suele comenzar por los dedos de los pies y los dedos de las manos y, poco a poco, se va extendiendo hacia la parte superior de las extremidades. Si te ocurre algo parecido, ten en cuenta que es muy normal y no hay nada de lo que asustarse.
  9. Disfruta del estado de paz mental: cuando hayas alcanzado este estado, te encontrarás en el momento de pleno desarrollo de la práctica meditativa. En este momento, lo único que debes hacer es permanecer en este estado de quietud y vacuidad durante el tiempo que consideres necesario.
  10. Retorna: finalmente, cuando sientas que la práctica meditativa está completa, empieza a recobrar el estado mental normal. Para ello, empieza moviendo lentamente los dedos de los pies y de las manos y haz leves parpadeos. Esto te permitirá salir, lentamente, del estado meditativo. A continuación, mueve el resto del cuerpo hasta recobrar el estado habitual del mismo. A la hora de salir de una meditación es importante que se haga de forma lenta y consciente, ya que de lo contrario podrías marearte y/o sentirte abrumado.

Desde unCOMO, esperamos que esta información te haya resultado útil. Si quieres saber más sobre esta maravillosa y beneficiosa practica, te recomendamos leer los siguientes artículos:

Este artículo es meramente informativo, en unCOMO no tenemos facultad para recetar ningún tratamiento médico ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a acudir a un médico en el caso de presentar cualquier tipo de condición o malestar.

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