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Beneficios de comer despacio

Beneficios de comer despacio

Seguro que más de una vez has oído que es muy sano comer despacio y masticar bien los alimentos. El motivo es que, de esta manera, se consigue asimilar mejor los nutrientes, favorecer su digestión y, sobre todo, no sobresaturar nuestro sistema digestivo con una ingesta demasiado rápida de vitaminas y minerales. En este artículo de unComo vamos a contarte de forma detallada los beneficios de comer despacio para que puedas entender por qué es tan importante conseguir reducir el ritmo en las comidas y, así, ayudar a que tu cuerpo funcione correctamente.

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Ayuda a perder peso

En cualquier dieta para adelgazar seguro que una de las pautas que te indicaría el nutricionista sería que procuraras comer despacio y que, al menos, le dedicaras 20 minutos a las comidas. El motivo es que comer despacio consigue dos aspectos básicos para poder controlar el peso:

  • Comemos menos: al comer de forma pausada se consigue ser más consciente de la cantidad que vamos tomando y, por tanto, poder controlarla de forma consciente. Es mucho más sencillo reducir las porciones de comida cuando comemos más lento.
  • Más saciedad: tienes que saber que es a partir de los 20 minutos cuando nuestro cerebro recibe la señal del estómago en la que indica que ya estamos saciados así que, si logramos reducir la velocidad a la hora de la comida, conseguirás darte cuenta de que ya estás lleno y, por tanto, podrás comer menos para sentirte bien.

Así pues, uno de los beneficios de comer despacio es que conseguimos controlar las porciones y, por tanto, comer tan solo lo que nuestro cuerpo realmente necesita, algo básico para conseguir mantenernos en nuestro peso ideal. En unComo te damos consejos para que puedas calcular tu peso ideal.

Mejores digestiones

Pero también contribuye a mejorar los procesos digestivos ya que, cuando ingerimos los alimentos despacio, conseguimos que nuestro organismo reciba mejor los nutrientes que vamos tomando y que vayan asimilándose poco a poco por nuestro estómago haciendo que, así, la digestión se active de forma progresiva sin saturar nuestro cuerpo. Así pues, las personas con afecciones gastrointestinales deben conseguir comer más lento para poder sentir mejoría en sus digestiones y reducir la hinchazón del vientre y los dolores.

Comer despacio consigue evitar problemas como los gases, las flatulencias y previene la aparición de la acidez estomacal tan molesta. Se consigue mejorar la asimilación de los alimentos y que nuestro sistema funcione correctamente, sin prisa y de forma saludable.

Evita el síndrome metabólico

Otro de los beneficios de comer despacio es que consigue reducir la posibilidad de sufrir el síndrome metabólico, es decir, un tipo afección que puede provocar molestos síntomas como hipertensión arterial, aumento del colesterol malo en la sangre, aumento de los triglicéridos, amento de peso, aumento de la glucosa en la sangre, etcétera.

Esta condición puede resultar ser peligrosa pues, a la larga, puede conllevar a la aparición de una enfermedad cardíaca o de diabetes tipo 2. Por tanto, si reducimos la velocidad de ingesta alimentaria conseguimos estar prevenidos antes esta situación consiguiendo que nuestro organismo funcione mejor de forma generalizada.

Menos bacterias en el cuerpo

Otro de los factores positivos de comer lento es que, al masticar correctamente los alimentos, se consigue evitar que las bacterias que se pueden encontrar en los ingredientes que consumimos lleguen al intestino. Además cuando no masticamos correctamente hacemos que trozos más grandes lleguen al estómago y, por tanto, puedan llegar a no metabolizarse correctamente, algo que puede ocasionar que aparezcan bacterias intestinales y, con ello, la aparición de gases, molestias, diarreas, etcétera.

También consigue cuidar la salud bucodental ya que, cuando masticamos lento, conseguimos salivar en mayor abundancia y, con ello, se crean más barreras para evitar la acumulación de placa y, por ende, la aparición de caries.

Mejor ánimo

Otro de los beneficios de comer despacio es que saboreamos mejor la comida y, por tanto, disfrutamos más del placer de los alimentos consiguiendo reducir los niveles de estrés para dedicarnos completamente a la labor que nos atañe: alimentarnos. Hacer un paréntesis en tu rutina para comer platos que te gustan es altamente beneficioso para descansar, tener un momento de bienestar y, por tanto, mejorar tu ánimo.

Así que, aunque tengas que comer en el trabajo, procura prepararte recetas que te gusten y evitar comer en tu sitio de trabajo; búscate una zona relajada, habla con tus compañeros y dedica al menos media hora a descansar y tomar tu comida, verás lo relajado que te sientes y lo animado que estás para continuar con tu jornada.

Consejos para comer más lento

Ahora que ya conoces los beneficios es importante que sepas cómo puedes comer más lento y, así, conseguir los efectos que acabamos de indicarte: control de peso, mejores digestiones, mejor humor, etcétera. Así pues, a continuación vamos a detallarte algunos consejos que te ayudarán a ralentizar tu ritmo en las comidas:

Mínimo 20 minutos

Es importante que dediques, al menos, 20 minutos a cada comida (desayuno, almuerzo y cena) para poder ayudar a que tu cuerpo asimile los alimentos y, como ya hemos indicado anteriormente, permitir que el cerebro reciba la señal de saciedad enviada por el estómago. Lo cierto es que para el almuerzo y/o cena se recomienda que dediques 30 minutos para no sobresaturar tu estómago y conseguir mejores digestiones.

Masticar de 10 a 15 veces

Otro truco para comer más despacio es que intentes masticar cada bocado unas 10 o 15 veces, de esta forma, triturarás la comida y conseguirás reducir la velocidad. Al principio tendrás que centrarte mucho en este aspecto e ir contando cada vez que mastiques pero, a la larga, notarás el cambio.

Beber agua

Es otra manera de disminuir la velocidad de la ingesta pues, si vas bebiendo agua cada 2 o 3 bocados, dejas de introducir alimento y, por tanto, aminoras el ritmo de la comida. Este truco también es perfecto para las personas que quieren adelgazar pues el agua llena el estómago produciendo una mayor sensación de saciedad.

Planifica tus comidas

Igual que tienes un horario estipulado para ir a trabajar y para llevar a cabo tus quehaceres diarios, también debes tener un horario marcado para comer y cumplirlo siempre. Este será el momento en el que tendrás que dejar de hacer todo lo que estés haciendo para ir a comer, aunque estés trabajando o estés estudiando, levántate y ve a comer. Ese descanso te hará ser más productivo después y poder comer de forma saludable.

Utiliza siempre los cubiertos

Es otro truco para comer más despacio y es que cuando comemos con las manos solemos ser más ansiosos y comer muy rápido. El cuchillo y el tenedor hace que dediquemos un tiempo a cortar el alimento y a despedazarlo para poder introducirlo en nuestro estómago así que procura siempre usar estos utensilios para reducir tu velocidad.

Evita distracciones

También es importante que cuando te sientes a comer, comas. Es decir, deja de lado el móvil, la televisión y céntrate en lo que estás haciendo pues, así, tendrás toda tu atención fijada en los alimentos y en el acto de comer y tomarás solo la cantidad que deseas y podrás, también, controlar el ritmo.

Si quieres saber más sobre este tema te invitamos a consultar nuestro artículo sobre comer despacio donde encontrarás más trucos al respecto.

Este artículo es meramente informativo, en unCOMO no tenemos facultad para recetar ningún tratamiento médico ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a acudir a un médico en el caso de presentar cualquier tipo de condición o malestar.

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